Prólogo

La presente publicación Música Fluvial para piano o dos instrumentos melódicos. Nivel Básico y Medio es un texto de estudio para iniciarse en la polifonía. Tradicionalmente la polifonía se aprende a través del estudio y la práctica del contrapunto, materia central en la música académica que se enseña formalmente en instituciones musicales. 

Como bien lo saben los estudiantes y profesores de contrapunto, la polifonía a dos voces es la más difícil de abordar, debido a las limitaciones que plantea el disponer de sólo dos líneas melódicas para elaborar un discurso musical que debe dar cuenta, además, de una continuidad armónica y una estructura. Dicho de otro modo, las dos melodías no sólo deben sustentarse en sí mismas y en su relación de una con la otra, sino también deben contribuir a la forma de la pieza musical y sugerir un discurso armónico, definiendo secciones en base a cadencias, tonalidades y modulaciones.

Este es el desafío que se ha propuesto el compositor y docente Sergio Berchenko al crear este método introductorio a la conducción melódica a dos voces. La orientación dada por Berchenko nos recuerda la experiencia previa de Johann Sebastian Bach, cuando compuso su Arte de la fuga, sin explicitar la instrumentación involucrada. Del mismo modo, aquí quedan abiertas múltiples posibilidades de combinación instrumental: las 29 piezas musicales pueden ser abordadas por un piano solo o por pares de instrumentos iguales (dos flautas, dos violines, dos guitarras, dos clarinetes, etc.), o bien por pares de instrumentos desiguales, como ser flauta y guitarra, violín y clarinete, flauta y clarinete, etc. 

En cuanto a la armonía subyacente, esta publicación remite al método progresivo de piano Mikrokosmos, de Béla Bartók, en cuanto a ofrecer una secuencia graduada de ejercicios breves, que integran libremente recursos tonales y modales, con el fin de familiarizar al alumno o alumna con sonoridades arcaicas y modernas. 

Cada ejercicio de este método está organizado sobre la base de un juego rítmico asociado a células rítmicas, las que luego se van desarrollando. Así tenemos, por ejemplo, que la Catedral del Jardín Botánico está en 4/4, en base a blancas y negras, El espíritu de los humedales en 6/8, sobre negra con punto y duplas de negra y corchea; no obstante, en el compás 17 nos sorprende con una voz empleando tres negras, lo cual provoca un efecto de hemiola, que aparece así de manera lógica. Luego, La campana sumergida se basa en un compás de 3/4, con ritmos regulares de blanca y negras, sucesión rítmica que en Los remeros valdivianos incorpora la síncopa.

Más adelante el autor presenta una serie de piezas inspiradas en la cosmogonía mapuche, retratando en música fragmentos del relato místico de las tradiciones de la ‘gente de la tierra’, como se autodefinen los integrantes de este pueblo originario. Una serie de imágenes musicales nos remiten entonces a los espíritus que gobiernan los elementos de la naturaleza. Podemos imaginar así el carácter apacible del Espíritu del agua (Ngen-ko), representado por una sonoridad en modo dorio, o invocar el Espíritu de los vientos (Ngen-kürüf) con un ritmo atresillado que evoluciona mediante un toque minimalista.

El contexto urbano y criollo que rodea a Berchenko en su día a día también está presente, a través de imágenes asociadas a paisajes que retratan escenas de la ciudad de Valdivia y sus alrededores. En esta serie de piezas abundan las referencias a pájaros, destacando la representación del nerviosismo del chucao mediante un discurso que va de un diatonismo inicial hasta un juego con tintes de bitonalidad. También llaman la atención la figura misteriosa e inquietante del huairavo, o el retrato ambivalente del martín pescador, con una melodía superior constantemente sincopada, que es acompañada por una línea regular en el registro inferior, hasta que culminan ambas voces coincidiendo en un unísono.

Por su parte, las imágenes citadinas están constituidas por los ríos que rodean y confluyen en Valdivia, así como la lluvia característica del clima local, rematando con una evocación de la Casa Ehrenfeld, inmueble patrimonial que acaba de cumplir 100 años, y hoy es la sede del Conservatorio de Música de la Universidad Austral de Chile, lugar donde labora el autor de estas músicas.

De este modo, el método de Berchenko va avanzando y evolucionando, incorporando gradualmente nuevas combinaciones rítmicas y armónicas, junto a imágenes naturales y urbanas, en una sucesión de piezas cuyo resultado siempre es musical, y jamás meramente mecánico. Por último, cabe considerar que este método también puede ser útil para practicar la lectura a primera vista.

Más allá de lo técnico musical, este método constituye además el reflejo de una sensibilidad sureña aplicada a piezas breves que, aparte de su mérito pedagógico, nos acercan al particular modo de ser de nuestra región austral.

 

Álvaro Menanteau

Musicólogo

Santiago de Chile, 30 de junio de 2019